Cinco jaguares en un día: Michael y su familia de safari en el Pantanal de Brasil
Historias

Cinco jaguares en un día: Michael y su familia de safari en el Pantanal de Brasil

15 de septiembre de 2026

Una familia suiza de cinco integrantes, una novela leída 15 años antes y cuatro días entre la Transpantaneira y los ríos de Porto Jofre, contados por el propio Michael

Michael Lang tiene 51 años y es médico general. Su pequeña clínica privada está en el noroeste de Suiza, a 10 kilómetros de las fronteras con Alemania y Francia. Planeó las vacaciones junto a su familia y algunos amigos, y el destino fue cambiando por el camino: primero Sri Lanka, después África y Costa Rica, y al final Brasil.

Tenía tres objetivos: Río de Janeiro, las Cataratas del Iguazú y un safari en la Amazonia o en el Pantanal. Ganó el Pantanal, sobre todo por un libro. Hace unos 15 años, Michael leyó El testamento, la novela de John Grisham sobre un abogado al que envían a los humedales de Brasil a buscar a una misionera.

En julio de 2026, Michael, su esposa y sus tres hijos, de entre 17 y 21 años, pasaron cuatro días en el safari de jaguares económico en el Pantanal. El viaje lo organizó PlanetaEXO, con un guía local al frente. Esta es su historia. ¡Descúbrela a continuación!

Cuatro días en la Transpantaneira (y ni un minuto de aburrimiento)

El testamento transcurre en el Pantanal Sur, pero Michael y su familia eligieron el Pantanal Norte. Volaron hasta Cuiabá y desde allí siguieron por carretera hasta el humedal. El viaje tuvo dos bases: primero un lodge más al norte y después la zona de ríos que rodea Porto Jofre, donde termina la carretera Transpantaneira.

A Michael le gustó ir cambiando de paisaje. “Fue muy interesante ver estos lugares tan distintos, y nunca me aburrí”, dijo. El ritmo también le sentó bien: “Era bastante relajante ir sentado en la lancha, deslizándose por el río”.

¿El momento más difícil? No se le ocurrió ninguno: ni un sendero duro, ni mal tiempo, ni un paseo en lancha que se hiciera eterno. “La verdad es que no puedo decir que nada me resultara difícil”, respondió. Sabe que cuatro días es poco para el Pantanal y que hay viajes más largos, pero no le encontró ni un solo punto negativo.

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Cinco jaguares en un solo día

Michael adora a los animales. Es un fotógrafo aficionado muy entusiasta, aunque no especialista en fauna, y en su lista de deseos para el Pantanal había un animal por encima de todos. “Tenía muchísimas ganas de ver jaguares. Y vimos un montón”. En un solo día, el grupo dio con unos cinco jaguares en cinco lugares distintos.

El resto de la lista se completó enseguida: aves por todas partes, un tapir, ciervos, nutrias y caimanes en abundancia. Para un amante de los animales como Michael, no se podía pedir más.

Por eso hay viajeros que llegan desde tan lejos. Los ríos que rodean Porto Jofre (el Cuiabá, el Piquiri y el Três Irmãos) atraviesan el Parque Estatal Encontro das Águas, la zona del Pantanal donde hay más probabilidades de ver un jaguar, sobre todo de mayo a octubre, en la temporada intermedia y en la seca.

Le llamó la atención que hubiera tan poca gente. En las Cataratas del Iguazú, recordó, “hay cientos de personas en una plataforma y en las pasarelas”. En el río del Pantanal, en cambio, “hay quizá 10 lanchas o una docena. No hay turismo masivo, diría yo”.

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Un tour privado y a medida

Michael daba por hecho que tendrían que compartir a su guía, Fábio, y se lo imaginaba al frente de un grupo de 10 o 12 personas. Pero no: el guía era solo para ellos. “Era como un guía privado para nosotros. No era lo que esperaba”, contó. “Para mí fue una gran sorpresa. Pero para nosotros fue excelente, porque podíamos preguntarle de todo”.

Y otra ventaja: la familia marcaba los tiempos. “Podíamos ir a nuestro ritmo. Decíamos: bueno, queremos hacer esto o aquello, o queremos salir a tal hora o a tal otra. Así que fue muy personalizado, destacó. Junto con los jaguares, es lo que más valora del viaje. “El contacto personal con el guía fue excelente”.

El inglés de Fábio sirvió para mucho más que hablar de fauna. En otras partes de Brasil a la familia le costó comunicarse con la gente local, pero con su guía se podía hablar a fondo. “Siempre hablábamos de cultura, religión, temas de finanzas, política y de lo que fuera”, dijo. “Creo que fue el contacto más cercano que tuvimos en todo el viaje”.

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Ranas en el baño y una nutria llamada Cheetah

Antes de contar una anécdota divertida del viaje, Michael miró de reojo a su hija. Unas ranitas se habían colado en las habitaciones de la familia, y a ella le daba miedo ir al baño. Lo que él le respondió dice mucho de lo que es el Pantanal: “No estamos en una ciudad. Estamos en plena naturaleza salvaje”.

Y luego estaba Cheetah, una nutria muy acostumbrada a la gente. La familia se la encontró dos veces en el río, y las dos veces intentó subirse a bordo. “Siempre quería saltar a la lancha. Era muy gracioso”, recordó entre risas.

Otros de sus momentos favoritos fueron más tranquilos: los paseos en lancha al amanecer y al atardecer, contemplando la belleza del paisaje desde el agua.

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¿Brasil es seguro? La respuesta honesta de Michael

Michael nunca se sintió inseguro en Brasil, y lo explica con toda naturalidad. La familia evitó las zonas menos recomendables de Río y São Paulo y se movió de un sitio a otro con aplicaciones de transporte. Además, viajaban en grupo: dos familias juntas.

Para moverse sin sobresaltos por lugares que no conoce, tiene una regla básica. “Si mantienes cierto estado de alerta ante lo que puede pasar, no tienes por qué vivir situaciones desagradables”.

La Avenida Paulista, la más emblemática de São Paulo, le recordó a París por sus calles limpias y anchas. Cerca de puntos conocidos como la Catedral da Sé y el Mercadão, un mercado público de 93 años, la ciudad mostraba una cara más dura. Ya había visto lugares parecidos, así que no le impactó, pero el contraste entre las dos zonas se le quedó grabado.

Un ritmo más tranquilo y una comida mejor de lo esperado

Michael cuenta que, para muchos europeos, Brasil es fútbol y poco más. Él y su familia descubrieron que la realidad es más rica y mucho más diversa. El idioma les puso las cosas algo difíciles, pero lo que los conquistó fue la gente y el ritmo.

Su esposa se enamoró del país, algo que él no esperaba. “Ella decía que la gente es muy amable y está muy relajada en comparación con Suiza, contó. En su país, añadió, hasta ir al supermercado es una carrera. “En Brasil todo iba despacio. Y eso me gusta”.

La comida fue otra sorpresa. Michael pensaba que sería muy sencilla y se encontró con un verdadero festín. “La comida brasileña fue mucho mejor de lo que esperábamos, y más barata que en otros países. Eso sí que me sorprendió”.

Michael resume Brasil en una lista: playas cálidas y soleadas, gente relajada, grandes ciudades, cataratas y fauna. El único pero es el tamaño del país, porque “las distancias son enormes”, así que conviene planear vuelos internos. “Le recomiendo Brasil a todo el que me pregunta adónde ir de vacaciones. Lo tiene todo”, afirmó.

Los consejos de Michael para un primer viaje a Brasil

¿Qué le diría a un amigo que prepara su primer viaje? Michael fue directo a lo práctico:

  • Combina ciudades, naturaleza y fauna: su familia pasó por São Paulo, Río de Janeiro, las Cataratas del Iguazú, Ilha Grande y el Pantanal.
  • Dedica unos días más a Ilha Grande, en Río: la familia pasó tres días en la isla, y sus hijos la cuentan entre lo mejor del viaje: “Solo playa y un pueblito encantador”.
  • Incluye el safari en el presupuesto desde el principio: un safari en el Pantanal no es precisamente barato, ni siquiera en su versión económica. Al final, Michael consideró que el guía privado y la organización valieron lo que costaron.
  • Elige un guía que hable inglés: fuera de los hoteles cuesta encontrar a alguien que lo hable, así que un guía con buen inglés es tu mejor puerta de entrada al país.

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Próximo destino: Salvador o Lençóis Maranhenses

Michael quiere volver y ya tiene ideas. En su lista están Salvador y los Lençóis Maranhenses, con sus dunas de arena blanca y sus lagunas cristalinas.

Tras su paso por las Cataratas del Iguazú, también le gustaría conocer mejor el sur de Brasil, aunque todavía no tiene un destino concreto en mente. ¡Opciones no faltan!

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Visita el Pantanal con PlanetaEXO

Ahora que conoces el Pantanal a través de los ojos de Michael, ya sabes lo que te espera: jaguares, caimanes, aves por todas partes y ríos casi sin turistas. ¡Te toca a ti verlo de cerca!

PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en tours por el Pantanal. Trabajamos junto a guías y operadores locales experimentados y nos encargamos de toda la logística (traslados, lodges, comidas y safaris en lancha) para que tu familia pueda centrarse en vivir el viaje. ¡Contáctanos ahora!